He aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.
La venida de Jesucristo
Entre todos los acontecimientos que marcaron la historia del hombre no hay uno más importante que la venida de Jesucristo a la tierra. El Hijo de Dios “se despojó a sí mismo” para nacer como uno de nosotros.
Habría podido venir como un juez para condenar sin apelación a la humanidad que se había hundido en el mal y se había alejado de Dios. También habría podido venir como un justiciero para destruir a los hombres que se habían opuesto a Dios, a pesar de todo el bien que él les había hecho.
Pero Jesucristo vino como Salvador hasta nosotros. En nuestra tierra, donde generalmente cada uno trata de engrandecerse, él tomó el último lugar. Nació en un establo y siguió un camino de renuncia que lo condujo hasta la cruz, en la cual murió como un malhechor.
Cada uno de nosotros debe preguntarse por qué vino Jesucristo a esta tierra. ¿Por qué vivió una vida tan diferente de todas las demás? ¿Por qué se humilló hasta morir en una cruz? El amor es la respuesta a todas esas preguntas. Este es el motivo de toda su vida.
Hoy en día Jesús aún se presenta a nosotros como el Salvador. No espere para recibirle como tal, porque un día él se presentará como juez a aquellos que rechazaron su salvación. Entonces el primer cargo de acusación será el de haberle rechazado como Salvador.
viernes, 14 de mayo de 2010
La venida de Jesucristo
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martes, 8 de julio de 2008
Ministrar al Sr...
En cambio, se acercarán para servirme los sacerdotes levitas descendientes de Sadoc, que estuvieron al servicio de mi santuario cuando los israelitas se descarriaban de mí; y se presentarán ante mí para ofrecerme la grasa y la sangre. Yo, el Señor omnipotente, lo afirmo. Sólo ellos entrarán en mi santuario y podrán acercarse a mi mesa para servirme y encargarse de mi servicio. Y cuando entren por la puerta del atrio interior, se pondrán vestiduras de lino. Cuando estén sirviendo a las puertas del atrio interior, o en el templo, no llevarán ropa de lana. Llevarán turbantes de lino sobre la cabeza, y alrededor de la cintura usarán ropa interior de lino. No se pondrán nada en la cintura que los haga transpirar.
Ezequiel 44. 15 - 18
Para comenzar anotemos que hay una pequeña y aparente diferencia entre ministrar el templo y ministrar al Señor. Muchas personas están interponiendo su mayor esfuerzo en ayudar a sus hermanos, y están laborando para salvar pecadores y administrar los negocios de la Iglesia. Pero, permítanme preguntar algo ¿Han estado buscando la forma de servirle al Señor? Lo que tienen en vista son sus compañeros alrededor suyo, o tiene en vista al Señor?
Seamos Francos. Trabajar para el Señor, indudablemente, tiene sus atractivos para la carne. Esto puede ser muy interesante, y hay quienes se emocionan cuando las multitudes se reúnen a su alrededor para oír sus predicaciones, y cuando numerosas almas son salvadas. Pero si las personas que desean ministrar tienen que quedarse en casa, ocupadas desde la mañana hasta la noche en asuntos mundanos, entonces piensa así : Cuán insignificante vida
es esta, cuán formidable sería si yo pudiera salir y servirle al Señor, si tan solo yo tuviera libertad para salir a predicar o hablar a la gente acerca del Señor. Empero, esto no es espiritual. Es apenas un asunto de preferencia natural.
OH! Si tan sólo pudiéramos darnos cuenta de que mucho del trabajo que parece que se hace para Dios no es realmente ministrar al Señor!
El Señor mismo nos ha dicho que hay una clase de levitas que están ocupados sirviendo en el templo, y en esta forma están ministrando al Señor. Pero estos levitas están sirviendo al Templo. El Servicio al templo y el Servicio al Señor se parecen mucho, tanto, que frecuentemente se dificulta establecer la diferencia entre las dos clases de obras.
Si un Israelita viene al templo y desea adorar al Señor, aquellos levitas pueden venir a su ayuda, de Paz y su ofrenda del Holocausto. Tales levitas ayudan a arrastrar la ofrenda hacia el altar, y hasta sacrificar los animales.
Ciertamente, este era un gran trabajo para estar encargado de hacerlo, reclamado a los pecadores y a los creyentes más destacados que lleguen más cerca del Señor. Y el Señor tomó en cuenta el servicio de esos levitas, quienes ayudaban a las personas a llevar hacia el altar sus ofrendas de Paz y sus ofrendas para el Sacrificio del Holocausto. Empero, el Señor dice que hacer esto no implica ministrarle a El.
Hermanos y hermanas, hay una enorme y pesada carga en mi corazón sobre lo que deben comprender acerca de que Dios está primero. El Señor necesita ministros que le ministren a El.
Lo que más temo es que muchos salen y ganan pecadores para el Señor, y logran que se conviertan en creyentes, sin ministrar al mismo Señor. Mucho de lo que se llama SERVICIO AL SEÑOR, es simplemente seguir nuestras propias inclinaciones tan activas que no podemos soportar el tener que quedarnos en nuestros hogares sino que tenemos que estar corriendo para un lado y para otro para nuestra propia satisfacción. Podemos estar sirviendo a los
pecadores y a los creyentes, pero estamos ministrando al Señor?
Tengo una amiga muy querida que está ahora con el Señor. Un día, después de haber tenido un tiempo de oración juntos, leíamos este pasaje de Ezequiel.
Ella era, mucho mayor que yo, y se dirigió a mi de esta manera, “mi joven hermano”. De esto hace unos veinte años, cuando por primera vez estudié este pasaje de a escritura. “Cómo reaccionó usted?”, le pregunté. Ella me replicó: “Tan pronto como hube terminado de leer el pasaje, cerré mi Biblia y me arrodille delante del Señor, hazme una de aquellas personas que te ministran a Ti y no al templo” podríamos nosotros orar de esta manera?
Sin embargo, que es lo que realmente se está significado cuando hablamos de servir a Dios o de servir al templo? He aquí lo que dice la palabra: “mas los sacerdotes levitas, hijos de Zadoc, que guardaron el ordenamiento del Santuario cuando los Hijos de Israel se apartaron de mi, ellos se acercarán para ministrar ante mí estarán para ofrecer me la grosura y la sangre; dice Jehová el Señor”.
Las condiciones básicas para todo ministro que verdaderamente sea llamado ministro del Señor, son acercarse al Señor y permanecer delante de El.
Cuán difícil es con frecuencia acercarnos nosotros mismos hasta su propia presencia. Nos retraemos ante la soledad y, con frecuencia, cuando nos apartamos físicamente, nuestros pensamientos se mantienen vagando, extraviados fuera del lugar.
Muchos de nosotros nos complacemos trabajando entre el pueblo, pero cuántos de nosotros nos complacemos acercándonos a Dios en el lugar Santo de los Santos y podemos hacerlo? Es solamente acercándonos a El que podemos ministrar al Señor. Llegar ante la presencia del Señor y arrodillarse delante de El por una hora siquiera, demanda toda la fortaleza que poseemos. Tenemos que violentarnos para mantenernos en esa posición. Pero cualquiera que sirva al Señor conoce l preciosidad de esos momentos, la dulzura de caminar en El y hacia El y a la media noche, de gastar una hora en oración, o de catarse para estar una hora delante de El al final del último sueño de la noche…
Fuente: Devociontotal
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viernes, 16 de mayo de 2008
AGUANTA UN POCO MÁS
Se cuenta que en Inglaterra había una pareja que le gustaba visitar las pequeñas tiendas del centro de Londres. Al entrar en una de ellas se quedaron prendados de una hermosa tacita.
“¿me permite ver esa taza”?-preguntó la señora.
”Nunca he visto nada tan fino.”
En las manos de la señora, la taza empezó a contar su historia: “Usted debe saber que yo no siempre he sido la taza que usted está sosteniendo. Hace mucho tiempo yo era sólo un poco de barro. Pero un artesano me cogió en sus manos y me fue dando forma.”
Llegó el momento en que me desesperé y le grité:” por favor..déjeme en paz..ya!”. Pero mi artesano sólo me sonrió y me dijo: ”....aguanta un poco más... Todavía no es el tiempo”
Después me puso en un horno. ¡Nunca había sentido tanto calor...! Toqué a la puerta del horno y a través de la ventanilla pude leer los labios de mi artesano que me decían:
“Aguanta un poco más.. Todavía no es el tiempo.”
Cuando al fín abrió la puerta, mi artesano me puso en un estante. Pero apenas me había refrescado, me comenzó a raspar y a lijar. No se cómo no acabó conmigo. Me daba vueltas, me miraba de arriba abajo.
Por último me aplicó meticulosamente varias pinturas...Sentía que me ahogaba... “Por favor..déjeme en paz!”, le gritaba a mi artesano.
Pero él sólo me decía: “Aguanta un poco más... Todavía no es el tiempo.”
Al fín, cuando pensé que había terminado aquello, me metió en otro horno, mucho más caliente que el primero. Ahora sí pensé que terminaba con mi vida. Le rogué y le imploré a mi artesano que me sacara de ese sufrimiento. Grité, lloré; pero mi artesano sólo me decía:
“Aguanta un poco más.. Todavía no es el tiempo”
Me pregunté entónces si había esperanza... Si lograría sobrevivir a aquellos tratos y abandonos. Pero por alguna razón aguanté todo aquello.
Fue entónces que se abrió la puerta y mi artesano me tomó cariñosamente y me llevó a un lugar muy diferente.
Era precioso. Allí todas las tazas eran maravillosas, verdaderas obras de arte. Resplandecían como sólo ocurren en los sueños. No pasó mucho tiempo cuando descubrí que estaba en un fina tienda y ante mí había un espejo. ¡Una de esas maravillas era yo!. ¡No podía creerlo! ¡Esa no podía ser yo!
Mi artesano entónces me dijo.”Yo sé que sufriste al ser moldeada por mis manos. Mira tu hermosa figura. Se que pasaste por terribles dolores, pero ahora observa tu sólida consistencia. Se que sufriste con las raspadas y pulidas, pero.. mira ahora la finura de tu presencia..!; la pintura te provocaba náuseas..¡Pero mira ahora tu hermosura! ¿Y si te hubiera dejado como estabas?”
Querido hermano que lees esta reflexión:
Eres una tacita en manos del mejor alfarero: DIOS
CONFÍATE EN SUS AMOROSAS MANOS AUNQUE A VECES NO COMPRENDAS POR QUÉ PERMITE TU SUFRIMIENTO.
AGUANTA UN POCO MÁS Y SERÁS EL HIJO/A QUE ÉL SOÑO PARA TODA LA ETERNIDAD...
“Como la arcilla del alfarero está en su mano,-y todos sus caminos en su voluntad,- así los hombres en las manos de su Hacedor”
Eclesiastés 33-13
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martes, 8 de enero de 2008
Pensamientos de Einstein
Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios. 1 Pedro 3:18
Durante muchos meses la revista «Time» procuró determinar a quién elegiría como «la personalidad del siglo XX». Después de muchas y variadas propuestas, Einstein (1879-1955) quedó como el ilustre vencedor. Fue un investigador, recibió el premio Nobel de Fisica, fue un convicto sionista y un f ilósofo.
Una eminente personalidad dijo de Einstein: «El amplió la investigación de la humanidad acerca de un universo infinito, pero al mismo tiempo demostró que el ser humano es un ser finito». Einstein se colocaba él mismo en esta posición y hablaba de Dios con cierta humildad y temor. «Dios no juega a los dados con el universo que creó». Con estas palabras el físico se colocaba en una posición contraria a la de algunos científicos que piensan que el universo se originó casualmente del caos mediante un estallido inicial.
Ese genio de las Ciencias incluso dijo: «Por medio de las matemáticas sé que existe un Dios, pero con las matemáticas no puedo encontrar a Dios».
No sabemos si este hombre halló la paz con Dios, pero una cosa sabemos: el gran Dios todopoderoso se acerca a aquel que se inclina humildemente ante él y cree en su Hijo Jesucristo, quien fue hecho hombre y vivió en esta tierra. Al morir en la cruz por los pecados de cada persona, el Salvador nos abrió el camino hacia Dios. La fe en Jesucristo es el único medio para acercarnos a Dios y obtener la salvación y la vida eterna.
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martes, 11 de diciembre de 2007
Promesas de vida
"Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre" (Salmos 16:11)
Que hermosa es esta porción de la palabra!!!, ¡Cuánto Dios tocó a su siervo David, cuando le fueron inspiradas estas palabras!!!, él reflejó el gozo, la dicha, las bendiciones que llevan creer en el Señor Jesús.
Tomemos estas palabras para nuestras vidas, dejemos que Dios, sea nuestro amigo, nuestro sustentador, en otro versículo dice: "Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; mi carne también reposará confiadamente"
Es así como debemos confiar en Él, con gozo y alegría que todas nuestras peticiones, anhelos, Él las tomará para sí y nos confortará a su tiempo, cuando estemos preparados para recibirlas.
Así que les digo que la vida cambia cuando uno empieza a creer y a confiar que hay alguien con mayúsculas, DIOS, que nos escucha que esta ahí, siempre, que ya sabe lo que necesitamos, lo que ansiamos, sólo Él nos pide que descansemos en El, que tengamos plena confianza para esperar con gozo y alegría, alabando y adorando, dándole toda la gloria y el honor a Él que VIVE en cada uno de nosotros, sólo tenemos que descubrirlo.
Dejemos que Dios, nos aconseje, nos abrace con su amor de Padre, y así andaremos confiados, porque sabremos que estamos bajo la palma de su mano, protegidos y amparados por su inmensa misericordia.
Lectores amigos, dejen que la misericordia de Dios, los inunde porque en Él hallaremos el gozo del verdadero amor!!
Bendiciones para todos.
Sandra
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martes, 9 de octubre de 2007
La profecía de Isaías sobre Jesús
Me tocó leerlo por primera vez hace bastante tiempo y hoy lo recuperé para compartirlo nuevamente con las personas que creen en Dios pero no lo conocen ni leen Su palabra.
Isaías profetizó esto varios cientos de años antes del nacimiento de Jesús.
Isaías 53:1 ¿Quién ha creído a nuestro mensaje? ¿A quién se ha revelado el brazo del SEÑOR?
Isaías 53:2 Creció delante de El como renuevo tierno, como raíz de tierra seca; no tiene aspecto hermoso ni majestad para que le miremos, ni apariencia para que le deseemos.
Isaías 53:3 Fue despreciado y desechado de los hombres, varón de dolores y experimentado en aflicción; y como uno de quien los hombres esconden el rostro, fue despreciado, y no le estimamos.
Isaías 53:4 Ciertamente El llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido.
Isaías 53:5 Mas El fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre El, y por sus heridas hemos sido sanados.
Isaías 53:6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero el SEÑOR hizo que cayera sobre El la iniquidad de todos nosotros.
Isaías 53:7 Fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca; como cordero que es llevado al matadero, y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, no abrió El su boca.
Isaías 53:8 Por opresión y juicio fue quitado; y en cuanto a su generación, ¿quién tuvo en cuenta que El fuera cortado de la tierra de los vivientes por la transgresión de mi pueblo, a quien correspondía la herida?
Isaías 53:9 Se dispuso con los impíos su sepultura, pero con el rico fue en su muerte, aunque no había hecho violencia, ni había engaño en su boca.
Isaías 53:10 Pero quiso el SEÑOR quebrantarle, sometiéndole a padecimiento. Cuando El se entregue a sí mismo como ofrenda de expiación, verá a su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del SEÑOR en su mano prosperará.
Isaías 53:11 Debido a la angustia de su alma, El lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos.
Isaías 53:12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes y con los fuertes repartirá despojos, porque derramó su alma hasta la muerte y con los transgresores fue contado, llevando El el pecado de muchos, e intercediendo por los transgresores.
Isaías era un profeta, un varón de Dios. Es decir un hombre que servía a Dios además de seguir sus leyes y mandamientos; es decir que intentaba no pecar para agradar a Dios además que hacía cosas para Dios o para Su Reino de los Cielos, entonces recibía el favor del Padre.
¿Te gustaría tener el favor de Dios?
Si esto es así, ¿Qué estás haciendo para agradarle?
Hoy día hay muchos profetas y hombres y siervos de Dios. Nuestro trabajo no es juzgar como ellos hacen su trabajo, ni a que religión pertenecen. Por lo menos están haciendo algo. Ya se encargará el Señor de juzgarnos a cada uno de nosotros.
Cristo murió por nosotros. Gracias a Él recuperamos nuestra relación con Dios. Dios le mostró esto a Isaías e Isaías lo entendió cientos de años antes que sucediera porque Isaías tenía una relación con el Padre.
Pensá que tipo de relación tenés con Dios y si no es una relación buena o no es una relación continua, aún estas a tiempo de mejorarla. Dios está siempre con vos, depende de vos cuanto tiempo estás y compartís con Él, no lo pierdas.
Hablá con Dios en todo momento que Él escucha todo. Estas oraciones son las que establecen nuestra relación con Dios. Y como con cualquier relación, hay una comunicación entre las partes y cuanto mas hables con Él más empezarás a notar como te responde.
Hablemos con Él en este momento:
Padre amado, estoy entendiendo Señor que en la cruz Cristo dio todo por mí , por mis pecados, por mis enfermedades y por mi relación contigo y aún por muchas cosas que todavía no entiendo.
Padre mío te pido perdón por mis pecados, reconozco a Jesús como mi Señor y Salvador y te pido que me dejes entrar en tu presencia. Señor no quiero que Cristo haya sufrido en vano por mi, quiero ser como Isaías y tener una relación contigo, quiero hablar contigo y que me respondas. Quiero tener tu favor y quiero agradarte. Espíritu Santo, guía mi camino para que pueda cumplir Tú voluntad con mi vida, en el nombre de Jesús, amén!
Que Dios te Bendiga!!
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lunes, 8 de octubre de 2007
EL Bautismo
"¿O no sabeís que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?"
Romanos 6:3
La inmensa abundancia de gracia que Dios nos ha demostrado por Cristo nos llena de asombro. Cuanto mayor es el pecado, tanto más abunda la gracia. Pero eso no significa que se puede seguir viviendo en el pecado. Si alguien piensa así, no comprende nada de la obra de Cristo ni lo que Dios ha hecho con el pecado. En Cristo Él juzgó el pecado, o sea la fuente, la raíz que produce las obras malas. LaBiblia dice lo siguiente: "Nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Cristo" (v. 6). Tan cierto como que Cristo murió, nosotros también como creyentes somos asociados en su muerte, morimos al pecado. Así que en realidad, para el creyente, es imposible seguir viviendo en el pecado.
Para reforzar este argumento tan sencillo, Pablo se vale del bautismo. Aquel que fue bautizado, reconoce y declara de manera pública que la muerte era la única solución que Dios tenía para el pecado. Lo único que Dios puede hacer con alguien que vive en el pecado es dejar caer sobre él el juicio de la muerte. Al ser bautizados reconocemos esto y en un sentido simbólico nos dejamos sepultar con Cristo. Igual sucede en la vida diaria: alguien que ha fallecido debe ser sepultado. Para esa persona ha terminado la vida terrenal y despues del funeral ya no se puede ver nada de ella. Si estamos bautizados, eso también vale para nosotros. La vida pecaminosa de antes se acabó y la nueva vida es nueva en todos los sentidos.
"Nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruído, a fin de que no sirvamos más al pecado."
Romanos 6:6
Como creyentes fuimos identificados con Él en su muerte y en su resurrección. Debemos mostrarlo a nuestro alrededor. Si el mundo no ha cambiado, yo sí que he cambiado. Ahora vivo de una manera nueva, distinta. El mundo en el que antes me sentía a gusto, ahora ya no tiene nada que ofrecerme. ¿Con qué se puede alegrar a alguien que ha fallecido? No tiene ningún sentido ofrecerle algo a un muerto, porque ya no puede recibirlo. Ya no puede desarrollar ninguna actividad. La obra de Cristo en la cruz es radical. Allí nuestro viejo hombre fue crucificado con Él y allí fue destruído "el cuerpo del pecado". Esta expresión abarca todo aquello en nuestro ser que el pecado podía utilizar para expresarse. Todo lo que hacíamos cuando aún éramos pecadores estaba en manos del pecado. Sólo vivíamos para nosotros mismos. Ahora que todo nuestro ser fue crucificado con Cristo, no sirvamos mas al pecado, porque hemos muerto. Y puesto que no se espera nada de alguien que ha fallecido, en el ámbito espiritual es lo mismo.
Hasta las leyes humanas abandonan todas las acusaciones y cargos contra un muerto. Según el derecho, tal persona es libre de culpabilidad. Dios hizo morir "nuestro viejo hombre" en Cristo. Debemos creerlo de la misma manera que creemos que nuestros pecados, nuestros malos hechos, han sido perdonados por su sangre.
Fuente: Fundación bíblica "La buena Semilla".
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